La piedra, el fuego y la sal

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La piedra, el fuego y la sal

Desde los comienzos de la humanidad, la carne ha ocupado un lugar clave en nuestra alimentación y hemos empleado diversos métodos para cocinarla: piedras para asar carne en precios y variedades inimaginables, hojas de platanero, ramas a modo de brocheta y otra infinidad de artilugios hasta llegar a los hornos y parrillas actuales. No obstante, pocas cosas nos proporcionan una cocción más homogénea y de las que mejor conservan los jugos de nuestra comida que las planchas de sal o piedra calientes.

Para conseguir replicar en nuestras casas esta magnífica técnica de cocina no necesitaremos más que piedras para asar carne de precios y calidad moderados, un buen corte de carne, preferiblemente de tres a cuatro centímetros de grosor, y unos cuantos granos de sal marina de calidad (la sal de El Himalaya puede ser una elección genial si la encontráis en el supermercado).

Sacamos la carne de la nevera y la dejamos reposar para llevarla a temperatura ambiente. Mientras dejamos temperar nuestro corte, cogeremos la plancha de piedra y la introduciremos en el horno mientras éste aun esta calentándose. A continuación, subimos la temperatura hasta el máximo que nos permita nuestra cocina las dejaremos ahí entre cuarenta y cincuenta minutos.

Antes de retirar nuestras piedras del horno, cortaremos nuestra carne en filetes finos de unos cinco milímetros de grosor. Colocamos las piedras muy calientes en su bandeja y las servimos en la mesa junto con la carne y la sal en recipientes separados. Todo lo que les queda por hacer a los comensales es colocar los filetes en la plancha de roca, hacerlos al gusto, ponerles unas escamas de sal y disfrutar de este delicioso bocado.

En Miracor, estaremos encantados de poder ayudarte y proporcionarte toda la información sobre como replicar esta y otras muchas técnicas de cocina en tu hogar.

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